Arbolito o arbusto elevado sin espinas, de unos 3 m de altura, que es capaz de alcanzar los 12 m en su lugar de origen. Su delgado tronco, con corteza pardo grisácea y poco fisurada, sostiene una copa redondeada, ligeramente abierta y rala. Las hojas son perennes, alternas, compuestas y bipinnadas. Sus flores blanco cremosas se reúnen en racimos globosos (glomérulos) hasta de 2 cm de diámetro. Los frutos son legumbres aplanadas, largas (11-30 cm) y estrechas (1,2-2,3 cm), verdes cuando tiernas y de color pardo al madurar. Aparecen en solitario o reunidas en grupos más o menos numerosos, de hasta 20 vainas. Las semillas pardas oscuras y brillantes están cubiertas por una sustancia que retarda la absorción de agua durante la germinación.

El aromo blanco se cultiva en parterres, plazas y jardines de muchas ciudades y pueblos. En algunos países juega un papel muy importante como pienso, forraje o abono verde, pero su consumo debe ser moderado porque contiene una sustancia tóxica llamada mimosina’. Otra de las bondades de esta especie es su alta capacidad para fijar el nitrógeno en el suelo y, por lo tanto, mejorar su fertilidad.
Aun teniendo troncos muy delgados, su madera se aprovecha para fabricar pequeños muebles y piezas artesanales; además son comercializados como tutores para el cultivo de tomate y chile dulce en Panamá y Honduras.
También las yemas florales, hojas y legumbres tiernas son útiles como ‘verdura’ para consumo humano. Las semillas verdes, que tienen un sabor parecido al ajo, pueden consumirse frescas, crudas o asadas con un poco de sal. Con ellas se prepara un guiso conocido como huaxmole o guaxmole, plato típico de la gastronomía mexicana.
Por otro lado, se atribuye a las semillas diversos usos medicinales: calman el dolor de estómago, favorecen la digestión y abren las obstrucciones. Asimismo, se considera que son un remedio eficaz contra las amebas y la viruela. Las semillas también son utilizadas como sustitutas del café y para confeccionar collares.