Es éste un árbol que no tiene aspecto de emparrado, tampoco cuelgan de él en ningún momento del año uvas ni racimos de ninguna clase. Sin embargo, se le conoce con el curioso nombre de árbol de las pasas, porque hacia finales del otoño, junto con el maravilloso color de las hojas, una parte de él se vuelve comestible y sabe precisamente a eso, a dulces y deliciosas pasas.
El árbol de las pasas es un árbol exótico de hoja caduca de la familia de las Ramnáceas. Alcanza una altura de hasta 18 m., con una copa ovalada y vertical. Las hojas en otoño toman unos bonitos y brillantes colores amarillos. Florece en la primavera y en el verano. Las flores son pequeñas, amarillentas, poco atractivas y ligeramente olorosas; nacen en ramilletes al final de un grueso pedúnculo. El pedúnculo de las flores se desarrolla en zig-zag y en otoño cuando madura el fruto, dicho pedúnculo se vuelve carnoso y comestible. Su sabor dulce recuerda al de las uvas pasas, de donde le viene el nombre al árbol.
Originario del este de Asia, China y Japón. Fue introducido en Europa en el siglo XIX.
Situación: a pleno sol, en suelos bien drenados y más bien fértiles. Protegido de los vientos secos. Prefiere las zonas templadas.
Cultivo: es un árbol elegante que se cultiva como ornamental. Los ejemplares adultos no requieren atenciones especiales. Es longevo, puede llegar hasta los 200 años de edad.
Poda: la tolera mal, practicando sólo la necesaria para retirar la madera molesta o dañada. Conviene formarlo como un árbol de eje central.
Multiplicación: por las semillas frescas en otoño o bien mediante esquejes, durante el verano.